El cine policíaco o policiaco es un género fílmico que se entiende inició con Histoire d’un crime, de Ferdinand Zecca en 1901. El argumento tiene generalmente una estructura sencilla, con introducción, desarrollo y desenlace. Usualmente al comienzo se ofrece al espectador los antecedentes de un grave crimen, acabando esta parte cuando efectivamente se comete dicho acto criminal y se arma el suspenso.
El nudo de la historia pasa a ser la dura lucha de los estamentos policiales, normalmente a cargo de un duro y experimentado policía, contra quienes cometieron el delito. Finaliza tradicionalmente con la detención, o también muy frecuentemente con la muerte de quien violó la ley. Este género está íntimamente ligado por tema y muchas veces estética con el cine negro y el cine de gángsters.

Este género fílmico se introdujo al cine entre 1910 o 1930, con la llegada del cine sonoro, sin embargo el género que mas acogida tuvo fue el de gángsters.
A medida que pasaba el tiempo este género se convirtió en un espacio de denuncia social y cerca a los años de 1950 se convierte en un ámbito de defensa de los derechos humanos, debido la gran influencia del macarthismo.