Adulto.

La primera película que queremos recomendar es Zoolander:

El siglo se abrió con esta absoluta maravilla, considerada ya un clásico moderno del género, obra de un Ben Stiller que ya había demostrado su talento en la sensacional ‘Un loco a domicilio’ (‘The Cable Guy’), pero sin llegar a cuajar en taquilla (más bien todo lo contrario). En ‘Zoolander’ unió sátira devastadora del mundo de la moda y las celebrities con una parodia de James Bond y la creación de un icono, Derek Zoolander, según las lecciones aprendidas en ‘The Ben Stiller Show’. Cuajó en la cultura pop casi de inmediato con gags mágníficos como, por ejemplo, el catálogo de miradas. En ‘Tropic Thunder’ repetiría en intenciones y hallazgos, pero el resultado no sería tan absolutamente redondo.

Zoolander (2001)

La segunda es Mean Girls o Chicas Malas:

Una década después de ‘Clueless’, la película sobre los perversos códigos de comportamiento del instituto para este siglo llegó con guión nada menos que de Tina Fey. Mucho más venenosa de lo que parece, esta historia de una recién llegada a un instituto (Lindsay Lohan antes de convertirse en esa Lindsay Lohan) que hace todo lo posible por integrarse, incluyendo el intimar con las víboras del centro, es casi un ensayo en profundidad sobre las complicaciones sociales de la adolescencia. Por supuesto, eran tiempos pre-redes sociales y ha quedado anticuada en los detalles, pero el hecho de que ahora mismo esté triunfando en Estados Unidos un musical inspirado en ella demuestra que su esencia es más bien atemporal.

Mean Girls (2004)

Para terminar, la última película que recomendamos es Supersalidos:

Una película casi fundacional, que con su éxito colocó en el panorama con firmeza y hasta hoy a nombres propios ineludibles del género, como los actores Michael Cera y Jonah Hill, los guionistas y compinches habituales Seth Rogen y Evan Goldberg y el productor Judd Apatow (uno de los grandes nombres en la sombra en esta lista), en racha de éxitos tras dirigir ‘Virgen a los 40’ (‘The 40 Year Old Virgin’) solo dos años antes. No tendría tanta suerte el director, Greg Mottola, aunque iría a más en términos de calidad con el soberbio drama teen de culto ‘Adventureland’.

‘Supersalidos’, escrita por Rogen y Goldberg cuando eran adolescentes y basada en hechos reales, es una deliciosa reformulación de la comedia teen de grandes fiestas y pérdida de la virginidad. Con el inevitable poso de amargura y nostalgia pero grandes hallazgos de comedia pura, como el inefable McLovin. Su éxito haría que en países como España, películas sin nada que ver con ella, como la también estupenda ‘Superfumados’, quedaran vinculadas engañosamente desde el título… al más puro estilo de las exploits teen de los ochenta.

Supersalidos (2007)

Juvenil.

La principal representación de este subgénero según Filmaffinity es Regreso al futuro:

El adolescente Marty McFly es amigo de Doc, un científico al que todos toman por loco. Cuando Doc crea una máquina para viajar en el tiempo, un error fortuito hace que Marty llegue a 1955, año en el que sus futuros padres aún no se habían conocido. Después de impedir su primer encuentro, deberá conseguir que se conozcan y se casen; de lo contrario, su existencia no sería posible.

Seguidamente, podemos hablar de Los goonies:

Mikey es un niño de trece años que junto con su hermano mayor y sus amigos forman un grupo que se hacen llamar «los Goonies». Un día deciden subir al desván de su casa, donde su padre guarda antigüedades. Allí encuentran el mapa de un tesoro perdido que data del siglo XVII, de la época de los piratas, y deciden salir a buscarlo repletos de espíritu aventurero.

En tercer lugar encontramos la segunda entrega de la saga de Regreso al futuro:

Aunque a Marty McFly todavía le falta tiempo para asimilar el hecho de estar viviendo dentro de la familia perfecta gracias a su anterior viaje en el tiempo, no le queda ni espacio para respirar cuando su amigo Doc aparece de improviso con la máquina del tiempo (mucho más modernizada), e insta a que le acompañen él y su novia a viajar al futuro para solucionar un problema con la ley que tendrá uno de sus futuros hijos. En la tremenda vorágine futurista, con todo lo que ello conlleva, del Hill Valley de 2015, la presencia de tales viajeros temporales causará un efecto mayor que el que iban a arreglar. Un almanaque deportivo y la posesión del secreto de la existencia de la máquina del tiempo por parte del siempre villano Biff Tannen, serán los ingredientes que conjugarán una causa-efecto en el pasado, en el presente y en el propio futuro, que hará que Marty y Doc se tengan que emplear a fondo para poner fin a la catástrofe a la que les lleva el destino.

Romance

El romance es un género aclamado por un gran campo de espectadores, no tiene edad específica y puede abarcar muchos tipos de romance, desde una relación amorosa a el concepto de amistad como amor o la familia como amor verdadero y único.

Además, podemos percatarnos de la existencia del género en todas las relaciones existentes desde la típica pareja hetero hasta el enamoramiento de una pareja del colectivo LGTB+.

El cine romántico lo forman todas aquellas películas en las que el argumento principal o trama gira en torno a las relaciones románticas o amorosas entre los distintos personajes de la historia, principalmente los protagonistas. Normalmente los personajes toman sus decisiones en base a sus sentimientos más que a su razón, produciéndose algunas veces un conflicto interno.  El cine romántico nos ablanda el corazón a quienes somos sentimentales o soñadores por excelencia, pues el eje de esta clase de películas suele ser el romance, la pasión, la emoción, los encuentros y desencuentros de sus protagonistas, su particular lucha por sostener su relación y casarse pese a las circunstancias.

Esta clase de tramas sirven de escape para los espectadores que de alguna forma se identifican con sus personajes o con el argumento del filme.Podemos identificar varios subgéneros dentro del cine romántico: dramas románticos, comedias románticas, thrillers románticos, etc.

Existen numerosas películas relevantes pertenecientes a este género, de entre las que destaca Titanic que, entre otras cosas, ostenta el título de película más vista en todo el mundo, recaudando más de $600 millones en América y $1.8 billones, a nivel mundial.

Terror americano

Las películas de terror son una demanda muy potente por parte del espectador debido a la sensación que estas películas generan sobre ellos. La potencia dominante en la industria cinematográfica, sin duda alguna, es Estados Unidos, debido a la gran variedad de recursos que poseen. Por ello, el cine de terror no se queda atrás y siempre apuestan las películas con grandes presupuestos.

Hablemos ahora de ejemplos especifícos, por los cuales EEUU destaca como potencia cinematográfica.

  • PLAN DIABÓLICO de John Frankenheimer

La película trata sobre Arthur Hamilton, un hombre hastiado de la vida que lleva, con un trabajo monótono en un banco y un matrimonio que hace aguas por todas partes. Un día recibe una llamada telefónica de un viejo amigo, al que creía muerto. Este le habla del fabuloso cambio que se ha producido en su vida, tras haber entrado en contacto con una enigmática organización, que ofrece a sus clientes la posibilidad de comenzar una nueva existencia, más plena y feliz, convertidos en otras personas. Seducido por tan estimulante propuesta, Hamilton requiere los servicios de dicha organización, sin sospechar que está a punto de sumergirse en la más horripilante de las pesadillas.

La película es, tal vez, el más destacable de todos ellos, una atípica cinta fantástica concebida en parte como un experimento cinematográfico formal, en parte como un desasosegante drama kafkiano. La parte experimental se explicita en el recurso a los entonces insólitos travellings en primer plano, en las numerosas escenas rodadas cámara en mano (práctica poco habitual en aquellos años), en ese montaje sincopado que produce desasosiego en el espectador, y en el generoso y a mi juicio no siempre acertado empleo de la lente distorsionante popularmente conocida como objetivo de ojo de pez.

El argumento del film gira en torno a dos temas principales: el miedo a envejecer y la insatisfacción que produce una vida vacía y sin alicientes. El protagonista es un hombre agobiado por una existencia gris y anodina, y también por la sensación de que ésta va aproximándose a su ocaso. Es ese temor el que empuja a Hamilton a entrar en contacto con La Compañía por intermediación de su viejo amigo Charlie, y a ponerse en manos de sus cirujanos. La intervención se salda con éxito, y Hamilton,renacido como el joven, vital y apuesto pintor Antiochus Tony Wilson, inicia una nueva existencia, tutelada en la sombra por La Compañía, que estará sembrada de inesperadas dificultades y no será ni tan plena ni tan esperanzadora como él esperaba.

La cinta se beneficia de un reparto cuidadosamente seleccionado por el propio Frankenheimer, encabezado por un sorprendente y magnífico Rock Hudson, en un papel muy alejado de sus agradables aunque a veces un tanto empalagosas interpretaciones en comedias ligeras y melodramas de empaque. Hudson, que en los sesenta luchaba denodadamente por librarse del incómodo encasillamiento como sex-symbol masculino, acogió con entusiasmo el proyecto de »Plan Diabólico» y ofreció la que yo no dudo en calificar como la mejor actuación de toda su dilatada y brillante carrera.

  • PESADILLA EN ELM STREET de Wes Craven

La cinta trata sobre varios jóvenes de una pequeña localidad que tienen habitualmente pesadillas en las que son perseguidos por un hombre deformado por el fuego y que usa un guante terminado en afiladas cuchillas. Algunos de ellos comienzan a ser asesinados mientras duermen por este ser que resulta ser Freddy Krugger, un hombre con un pasado abominable.

La inspiración para crear al personaje le vino a Wes Craven cuando pudo unir dos recuerdos de su infancia. El primero, el terror que le provocó un hombre cuando una noche, mirando Wes por su ventana, un extraño (ataviado con un sombrero que le ocultaba el rostro) no le apartaba su mirada. El segundo, la aparición de una noticia en los periódicos que explicaba la incompresible muerte de un chico mientras dormía, que llevaba semanas alertando a sus padres de que las pesadillas que sufría eran demasiado reales. Incluso escondía cafeteras para ir tomando café de madrugada sin que nadie se enterase, idea que finalmente utilizó el realizador en el guión. La aterradora imagen de Kruegger es, pues, fruto de esta relación de vivencias que podríamos haber tenido cualquiera de nosotros, y posiblemente sea esta sencillez de relación de conceptos la que provocó una reacción positiva tan multitudinaria.

Aspectos por los que hacen la película ha estado tan bien valorada.

La originalidad que llevó a la gran pantalla. Ya habíamos conocido a otros psicópatas, desde Norman hasta Jason, pero su realismo (es decir, su existencia física) hizo que se tratase de peligros «comunes». Eran personajes que lamentablemente podemos encontrar en la vida real (recordemos al asesino del Zodíaco, llevado varias veces a la gran pantalla – la última por David Fincher en 2007) y que, aunque es evidente que nadie quiere convertirse en una de sus víctimas, somos tan curiosos que nos gusta sentir ese miedo durante dos horas.

El segundo, el potente vínculo que se crea entre la heroína y el asesino. Nancy es una adolescente seria, responsable… muy fuerte. Tanto que consigue enfrentarse a Krueger con un coraje que nos deja asombrados. Freddy la persigue, debe cumplir con su misión (eliminar a los hijos de los que le asesinaron)… pero es una persecución obsesiva. Las peleas entre los dos personajes, la búsqueda continua de uno y otro para medir sus fuerzas, la tensión que se genera tanto en sus peleas como en los preparativos de Nancy para atraparle en el mundo real… llega un momento en que parece que uno no es nadie sin el otro. Su relación se convierte en una mezcla de amor odio sin precedentes, a caballo entre la de  «la bella y la bestia» y otra muy parecida que pudimos saborear años después, la de El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) entre Clarice y Lecter.

Pesadilla en Elm Street es, ante todo, una de las género slasher más impescindibles. Eso sí, para ser fiel a la saga y no perder nunca el norte, hay que tener en cuenta una cosa: la segunda parte, como si no existiese. Uno, tres, cuatro y cinco. Y punto.